Los primeros quince días de junio de 2026 pusieron a prueba la convicción de los inversores en metales preciosos. Tanto el oro como la plata registraron pérdidas significativas en la primera semana del mes, impulsadas por datos laborales estadounidenses que nadie esperaba, antes de recuperar parte del terreno perdido hacia mediados de junio gracias a un giro geopolítico de gran calado. El resultado: un mercado que sigue siendo alcista en el largo plazo pero que, en el corto plazo, enfrenta una batalla directa contra la política monetaria de la Reserva Federal.
El Oro: De los $4,460 al Suelo y de Vuelta
El oro (XAU/USD) cerró mayo cotizando cerca de los $4,460 dólares por onza troy, con un mercado que, en términos generales, mantenía una narrativa favorable apoyada en la compra de bancos centrales, debilidad del dólar y tensiones geopolíticas persistentes.
El 5 de junio llegó el primer golpe. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicó el reporte de nóminas no agrícolas (Non-Farm Payrolls) de mayo, que arrojó una creación de 172,000 empleos nuevos, más del doble del consenso de analistas, que esperaba cifras en torno a los 85,000–90,000 puestos. El dato fue interpretado de inmediato como una señal de que la economía estadounidense sigue resiliente y, por ende, de que la Reserva Federal tiene menos presión para recortar tasas en el corto plazo. Los futuros de tasas en el mercado CME ajustaron rápidamente sus probabilidades, llegando a pricear una posibilidad cercana al 50% de un alza de tasas en noviembre de 2026, algo impensable semanas antes.
El dólar se fortaleció al compás de las expectativas y el oro pagó el precio. Para el 8 de junio, el metal cotizaba en $4,316–$4,318 por onza, tocando mínimos de dos meses y borrando las ganancias acumuladas en lo que va del año. En términos técnicos, el precio se situó por debajo de sus medias móviles de 20, 50, 100 y 200 días (ubicadas entre los $4,438 y $4,627), con un RSI de 14 sesiones en 34.01, en territorio casi sobrevendido, y un Índice de Canal de Materias Primas (CCI) de -209, reflejando presión vendedora sostenida.
Sin embargo, el mercado no tardó en encontrar un catalizador positivo. El 15 de junio, el anuncio de un acuerdo de paz preliminar entre Estados Unidos e Irán sacudió los mercados globales: el petróleo cayó más de un 4%, el dólar retrocedió a mínimos de 10 días, y el oro rebotó con fuerza, registrando una ganancia cercana al +2.62% en la sesión, para cerrar alrededor de los $4,305–$4,326 por onza. El movimiento confirmó que, a pesar de la presión vendedora, la demanda de fondo sigue vigente.
En perspectiva: el oro acumuló en la quincena una pérdida aproximada de entre el 3% y el 4% desde donde inició junio, pero sigue estando un 64% por encima de su cotización de hace exactamente un año ($3,318 el 8 de junio de 2025). El máximo histórico de $5,595.75, registrado el 29 de enero de 2026, queda todavía un 22% por encima de los niveles actuales.
La Plata: Corrección Más Pronunciada, Fundamentos Más Sólidos
La plata (XAG/USD) vivió una quincena aún más volátil. El 2 de junio cotizaba en $76.34 dólares por onza, acumulando una ganancia del +5% en lo que iba del año y una rentabilidad interanual extraordinaria del +119.8%. El entusiasmo era comprensible: 2025 había sido un año histórico para la plata, que partió de los $29 y cerró el año por encima de los $70.
Pero la misma presión que golpeó al oro —el dato de empleo, las expectativas de tasas, el dólar más fuerte— afectó a la plata con mayor intensidad. Para el 12 de junio, el metal gris había retrocedido hasta los $68.09/oz, una caída de aproximadamente el 10.8% desde su precio de inicio del mes. Hacia el 15 de junio, una parte de esa corrección se había recuperado, con cotizaciones en torno a los $70.19/oz.
El indicador MACD de la plata se movía de forma lateral en territorio negativo durante este período, señalando una fase de consolidación sin impulso claro en ninguna dirección. Aun así, los analistas son unánimes en señalar que los fundamentos de largo plazo para la plata permanecen intactos o incluso se han reforzado: la industria solar, los vehículos eléctricos y la infraestructura de inteligencia artificial siguen demandando cantidades crecientes del metal, mientras la producción minera global se mantiene relativamente estable. 2026 marca el sexto año consecutivo de déficit de oferta en el mercado físico de plata, según datos del Silver Institute.
El Contexto Mayor: De Dónde Venimos
Para entender la corrección de esta primera quincena, es útil recordar el año que llevamos. El oro alcanzó un máximo histórico de $5,595.75 el 29 de enero de 2026, impulsado por una confluencia de factores: tensiones geopolíticas agudas, un dólar en retroceso, compras masivas de bancos centrales (244 toneladas netas solo en el primer trimestre de 2026, según el World Gold Council) y flujos de capital buscando refugio ante la incertidumbre en los mercados de renta variable.
Desde ese pico, el oro ha retrocedido más del 22%, en una corrección que los analistas atribuyen principalmente al giro hawkish de la Reserva Federal, alimentado por datos de empleo e inflación que se han mantenido más firmes de lo previsto. El conflicto con Irán, que en un primer momento añadió un componente de aversión al riesgo, terminó siendo también un factor de presión al mantener las expectativas de inflación elevadas, con lo cual el mercado percibió que los recortes de tasas podían retrasarse más aún.
¿Qué Esperar para la Segunda Quincena de Junio?
El evento que dominará el mercado de metales preciosos en los próximos días será, sin duda, la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) del 16 y 17 de junio de 2026. Con la tasa de los fondos federales actualmente en el rango del 3.50%–3.75%, el mercado asigna un 97% de probabilidad de que no haya cambio en la tasa. Sin embargo, lo que realmente moverá al oro no será tanto la decisión en sí, sino el mensaje que acompañe al comunicado y, sobre todo, la ubicación de la mediana del “dot plot” (las proyecciones de tasas de los miembros del FOMC) para el cierre de 2026.
El escenario que los operadores temen: que el dot plot señale un alza adicional antes de fin de año. En ese caso, el dólar se fortalecería y el oro podría volver a presionar los soportes en el entorno de los $4,150–$4,186. El escenario favorable: que el dot plot se mantenga sin cambios, abriendo la puerta a recortes en 2027, lo que daría un impulso al oro hacia la resistencia de los $4,500–$4,560.
Goldman Sachs eliminó de su pronóstico los recortes de tasas previstos para 2026, trasladando el inicio del ciclo de bajadas a 2027, pero mantuvo intacto su objetivo de precio del oro en $5,400/oz para fin de año. J.P. Morgan mantiene el objetivo más ambicioso del consenso bancario, con una vista de fin de año en torno a los $6,000/oz, argumentando que la demanda de ETFs y la compra institucional se acelerarán en el segundo semestre. UBS calibra sus objetivos de manera escalonada: $5,200 para el cierre de junio, $5,400 para septiembre y $5,900 para diciembre de 2026.
En cuanto a la plata, Citigroup ha establecido un objetivo de $110/oz para el segundo semestre de 2026, basado en la profundización de los déficits de oferta y el aumento de la demanda industrial. El analista jefe de GoldSilver.com anticipa que el metal superará los $100/oz en algún momento del año.
Lo que parece claro es que la plata continuará siendo más volátil que el oro en ambas direcciones: más sensible a los movimientos industriales y a los cambios bruscos en las expectativas de crecimiento global.
Conclusión: Volatilidad de Corto Plazo, Narrativa de Largo Plazo Intacta
La primera quincena de junio de 2026 ha sido un recordatorio de que los mercados de metales preciosos no escalan en línea recta. El dato de empleo de mayo fue un jarro de agua fría sobre las expectativas de recortes de tasas, y el dólar respondió con fuerza. Pero el acuerdo de paz preliminar con Irán demostró que el oro sigue siendo el activo de refugio por excelencia ante eventos geopolíticos de magnitud.
Para los inversores en oro y plata de inversión, el mensaje de fondo no ha cambiado: los bancos centrales del mundo siguen comprando, los déficits de oferta en plata se profundizan, y la incertidumbre sobre el rumbo de largo plazo del dólar estadounidense no muestra señales de resolución. La reunión de la Fed del 16–17 de junio marcará el tono para lo que resta del mes.
En Compreoro seguiremos monitoreando de cerca estos movimientos para mantenerles informados con análisis basados en datos verificables y fuentes de primera línea.
Bibliografía
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